Así que pienso "bueno, juego un rato con la play", lo cual implica que haré cualquier otra cosa, incluso quedarme dormida apoyada contra el quicio de la puerta. Consecuencia directa: miro las última cuentas que compré en semana santa en una de mis tiendas favoritas de Madrid y busco y rebusco todo lo necesario para hacerme un nuevo collar.
De todas, las piedras grandes son las que me tienen enamorada.
A una amiga y a mí nos gusta hacer incursiones en tiendas que tienen cuentas y abalorios, y compramos aún sin tener en mente hacer nada en particular. Acumulamos pequeñas joyitas que esperan ser parte de pendientes, pulseras o collares.
De momento y por falta de material,no he podido terminarlo pero no el resultado no pinta nada mal.
Saludetes!!
